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Somos 1 (equipo) en 44 (millones)

En equipo las historias viven. Las respuestas siempre están en las historias de las personas que se comprometen con otras personas.

El pasado sábado 1 de diciembre me encontró disfrutando un mate y leyendo el excelente libro “Comandos en Acción” referido a la acción de los Comandos y el ejército en Malvinas.

Estaba más “enganchado” que otros días ya que no podía dejar de leer lo que fue la gran batalla en Pradera del Ganso (Goose Green).

Al mismo tiempo, y relacionado con la triste noticia de que desde el día anterior ya no se buscaban sobrevivientes del submarino ARA San Juan, pensaba en muchas cosas que no tenían respuesta. Seguramente encontrarme con estas páginas en ese momento no fue casual. Fue una respuesta contundente.

A lo largo de todo el relato me impresionaba la actitud e identidad de equipo con que los Comandos actuaron en Malvinas, en especial en Pradera del Ganso.

Comandos argentinos en Malvinas

Comandos argentinos en Malvinas

La situación era desfavorable y en buena parte por la falta de criterio y órdenes erradas que enviaban los jefes desde Puerto Argentino. Tal vez para ellos tenían sentido, pero para los que estaban en el campo de batalla no y “descalabraba el plan trazado”.

Asi “comenzó un duro encuentro en inferioridad numérica, bajo intenso cañoneo inglés”. A pesar de ello fue ejemplar cómo trabajaron los diferentes equipos que participaron. Los mismos ingleses lo reconocieron diciendo “¡Tantas mentiras que se nos dijeron acerca de que no querían pelear, y acá están peleando como leones!”. O al momento de la rendición de esta batalla: “Yo pensaba, de acuerdo con mis previsiones y planeamiento, tomar Darwin y Goose Green en la mañana del 28: he debido combatir veinticuatro horas más”.

De todos modos, mas allá de estos reconocimientos, lo que tenemos que aprovechar, aprender y rescatar son las miles de historias heróicas de equipo que se vivieron en esta batalla. Entre ellas quisiera destacar la del teniente Roberto Estévez y su equipo (Regimiento de Infantería 25), y la de su amigo, el subtentiente Juan Gómez Centurión:

Teniente Roberto Estévez y Subteniente Juan Gómez Centurión

Teniente Roberto Estévez y Subteniente Juan Gómez Centurión

1) Roberto Estévez estuvo atento a su equipo hasta el último minuto de su vida: “… preguntó si estaban heridos (dos de sus soldados), afirmando que lo de él “no era nada” (herido en la pierna derecha y un hombro)”.

Y “el soldado Rodríguez relata: “Hubo un momento en que me rozaron dos esquirlas la cabeza, y el teniente Estévez, que agonizaba en silencio, me habla y me dice que me ponga el casco de un muerto. Me caían unos hilitos de sangre por la cara. Cuando me volví a mirarlo había muerto”.

2) Gómez Centurión estuvo al mando de la sección que debía ir donde estaba el regimiento de Roberto Estévez: “Gómez Centurión iba doblemente incentivado para llegar adelante, porque aparte del cumplimiento de las órdenes, deseaba confirmar la noticia que le había llegado sobre la suerte corrida por el teniente Roberto Estévez”. Su impulso, energía y compromiso fue superior por el hecho de haber hecho equipo, junto a un amigo.

Pero lo que también quisiera destacar es la carta que dejó el teniente Roberto Estévez antes de ir a Malvinas. Antes de ir a trabajar. Antes de ir a enfrentar un nuevo desafío que su vocación militar le ponía delante para crecer, equivocarse, aprender, compartir y trascender. Antes de seguir enriqueciendo el sentido de su persona.

Esta carta tal vez podría ser la misma que los submarinistas hubieran dejado a sus familiares antes de zarpar en Tierra del Fuego. Y seguro sería la misma que dejaría yo a mis familiares antes de salir a trabajar todos los días. Sólo modificaría la vocación de soldado por la de diseñador, y sumando a los antepasados españoles mis antepasados italianos:

“Querido papá: “Cuando recibas esta carta, yo estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor. El, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero, ¡fijate vos qué misión! ¿No es cierto? Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre generoso, ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.
 
“Lo único que a todos quiero pedirles es: que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo. Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza. Y, muy importante, que recen por mí.
 
“Papá, hay cosas que en un día cualquiera no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas: gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tener tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy, y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.
 
“Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo. Dios y Patria o Muerte. Roberto.”

La respuesta a mis preguntas de lo que sucedió al equipo del ARA San Juan esta en Malvinas. Y a su vez, el sentido del trabajo del día a día lo encuentro en la grandeza del trabajo de las 44 personas que hacen 1 equipo.

 

Hoy este video me deja en el silencio poderoso del instante que me saca de la rutina vertiginosa que vivo hoy:

“Papá está trabajando”

Miro a mis hijos en ese silencio. Pienso en mi familia. Medito por el equipo y familiares del ARA San Juan. Admiro al teniente Roberto Estévez. Aprendo de la amistad del subteniente Gómez Centurión.

El silencio me responde con:
Familia, Compromiso, Perdón, Paciencia, Hermanos, Equipo, Improvisación, Compañeros, Empatía, Patria, Ciudadanos, Amigos, Camaradería. Subordinación y Valor. Esperanza. Adaptación. Trascendencia.

Y todo tiene sentido.
El sentido épico que la sociedad moderna se niega a vivir.

Nos pueden enseñar muchas metodologías, nuevos e innovadores procesos, formas de trabajo más eficaces y rápidas. Podemos estar siempre queriendo resolver los problemas. Pero si no nos enseñan a trabajar en equipo, y a hacer equipo con otros equipos, todo lo demás no sirve para nada. Nada.

Así como “no hay enfermedades sino enfermos”, tampoco hay fracasos sino fracasados que prefieren la soledad.

Vale la pena dejar la costa para enfrentar los desafíos que nos esperan todos los días. Si vivimos en equipo nunca volveremos al mismo lugar de donde partimos porque siempre aprendemos, crecemos y trascendemos juntos en equipo, en comunidad.

Gracias equipo del ARA San Juan y equipos de Malvinas.
Gracias eternas.
Héroes.

Juan del Mar
 
Si pudiera elegir mi tumba
Sería el fondo del mar.
Adonde mora la calma
y pocos saben llegar.
 
Si pudiera nacer de nuevo
Volvería a ser lo que fui
Servidor de mi Patria
sin priorizar nada más.
 
Si pudiera regresar
Seguro me volvería a ir.
Si la misión a cumplir.
No he podido acabar.
 
Cúbranme de plegarias
Entre cuentas de rosarios
Allí donde yace mi osario
En lo profundo del mar.
 
Que me acunen las algas
con un canto de sirenas,
Y me lleve un hipocampo
Viajando a la eternidad.
 
Que me acaricien las aguas
Y que la esperanza emerja
Para aquel que con su llanto
No entiende mi libertad.
 
Que soy un hombre de mar
Por vocación al servicio.
Que no fue vicio el naufragar.
Sino parte de mi historia.
 
La que yo quise escribir
Entre la tierra y la roca
La que invoca mi horma
cuando salgo a navegar.
 
Si la escotilla se cierra
o el periscopio no emerge
Si las costillas aprietan
o se sulfatan las fuerzas.
 
Nada de eso ha de cambiar.
Mi vocación de servicio.
Mi defensa en la frontera
Mi orgullo por ser del mar,
 
Si volviera a nacer de nuevo
Volvería a ser lo que fui.
Instrumento presto de paz
Con corazón de delfín.
 
-No me lloren frente al agua
No me busquen- No me perdí-.
Pues yo me he encontrado.
En la azul profundidad.
Dad a su vida una causa
Sin pausas para seguir,
Id con cabeza alzada
Si a mi nombre pronunciáis.-
 
No existe honra más grande
que a la vida renunciar.
Cuando se elige a conciencia
Ser un hombre de ultramar,
 
-Dad a su vida una causa
Sean personas de paz.
Y cuando el alma les queme
Pongan manto de frialdad,-
-No justifiquen sus actos
Con rencores insolentes.
Que yo fui lanza valiente.
Que se arrojó por amar.-
-Que mi nombre se despegue
de toda venganza vana
Y recuerden mis valores
si es que me van a honrar.-
 
Si eligiera yo mi tumba
Sería el fondo más azul
Donde ninguna cruz pesa.
Y todo se amansa al pasar,
 
Donde mi corazón retumba.
Y me hago luz emergente.
Y lejos de toda muerte,
Vuelvo a ser hombre de sal.
 
-No me sufran frente al agua
Yo nunca estuve perdido.
Ni he vivido a la deriva.
Buscando una identidad,-
 
Si pudiera nacer de nuevo
Volvería a ser lo que fui
Un servidor de mi Patria
sin priorizar nada más.
 
Amilè
Pequeño homenaje. dedicado a cada tripulante del ARA San Juan

Santiago Trevisán @eidenideas

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